jueves, 6 de enero de 2011

Overthinking

No se por qué los mejores ajedrecistas del mundo son hombres. Se trata de un juego de estrategia, de calcular qué podría hacer tu oponente y planificar las posibles respuestas a cada acción. Teniendo esto como premisa, las mujeres deberían dominar esa disciplina ya que así es como viven su día a día, más particularmente, así manejan sus relaciones con los hombres.
 
Pasamos las horas planificando si el sujeto dice o hace "A", responderé "B"; si hace "C" yo haré "D" y así se teje una red interminable y agotadora. Honestamente, si esta "pensadera" quemara calorías, los gimnasios quebrarían , el Xenical saldría del mercado y el "Pilates" no sería tan famoso.
 
Como ejemplo de que puedo ser tan típica como cualquier "Yazuri Yamileth", va esta paranoica historia. Estaba yo en el trabajo de mi hermana viendo a una docena de niñas ensayar los "copos de nieve" del Cascanueces cuando un mensaje de texto vino a rescatarme.
 
El mensaje era simple y se podía resumir en  "no me llames ni me escribas más a este número porque este es el teléfono que me dan en el trabajo, no es el mío..." a continuación el sujeto me daba su número personal, todo bastante simple hasta aquí ¿no?...Pues no....las hormonas entraron en acción.
 
En un primer momento  me sentí muy ofendida. La advertencia me hacía sentir como una "perseguidora". Tenía ese número desde hacía un año y había llamado una sola vez (el día de su cumpleaños) y había enviado unos pocos mensajes de texto, todos en referencia a algún partido de fútbol así que no creí calificar para semejante advertencia. Pero como soy mujer, mi línea de pensamiento no se detuvo allí...
 
A la indignación que produjo el injustificado "no me llames más" disfrazado con palabras bonitas, siguió una tortura aún peor...Si tengo ese número, y no otro, fue  porque tu me lo diste; si tienes un número personal ¿por qué nunca antes me lo hicistes saber? ¿por qué al primer mensaje que te envié no me corregiste? ¿por qué no me diste el otro número cuando hablamos el día de tu cumpleaños? ¿por qué siempre me mandastes mensajes desde tu número "de trabajo"?, etc, etc, etc...
 
Menos mal que las notas de Tchaikovsky hicieron "tan tan" y me devolvieron a la realidad. Dejé las hormonas a un lado y me dije "ya basta". Me dediqué a hacer cosas productivas con mi tiempo y olvidé todo el asunto. De hecho no había vuelto a pensar en ello hasta que decidí buscar cualquier tema para llenar el blog que estaba algo desactualizado...
 
Simplemente quisiese que las cosas fueran más sencillas y no pensar en las causas, razones y posibles consecuencias de cada cosa que pasa. Si deseamos hacer o decir algo ¿no sería menos agotador hacerlo o decirlo sin 700 posibles respuestas previamente calculadas?...Obviamente sí, pero el fantasma del "arrastre" nos persigue...
 
Después de divagar durante 7 párrafos sobre una cosa sin importancia he dado con el por qué de todo el asunto. La pregunta que nos atormenta bajo la paranoica superficie (no, no es QUE ES THE MATRIX) es ¿soy o no soy una arrastrada? ¿cuándo se cruza la línea? ¿cuánto interés es aceptable mostrar? ¿hay que mostrar alguno? ...lo pensaré, haré algún trabajo de campo y luego contesto...

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